Entradas de simonjosepulido

Me interesa el agua, trabajar en red, la tecnología usada con cabeza y corazón, la música y los libros

Mesa Redonda sobre Transformación Digital en los sectores que dinamizan la economía

El pasado viernes 22 de septiembre tuve el honor de participar en una mesa redonda sobre transformación digital organizada por la asociación Ejecutivas & Consejeras (Eje&Con) y la Real Sociedad Matemática en la Universidad de Málaga. Se trataba de unas jornadas sobre Liderazgo y desafíos STEM (las siglas en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).

Este post es para dar cuenta de unas cuantas cosas que aprendí en esa ocasión y sobre las que he pensado este fin de semana.

La presentación de Elena Gil Lizasoain sobre el big data despertó mucho interés

El programa de actividades era bien amplio, y comenzaba el jueves 21 con la inauguración oficial, varias ponencias y mesas redondas a las que no pude asistir por motivos de agenda. Yo participé en parte del programa del viernes 22.

Tras una brillante intervención de Elena Gil, CEO de LUCA (Last Universal Common Ancestor), acerca del potencial del Big Data, se produjo una ronda de preguntas por los asistentes, sobre perfiles y capacitación, y una interesante pregunta sobre la representatividad de los conjuntos de datos de uno sólo operador telefónico acerca de los movimientos de los turistas en Murcia (una de las aplicaciones que nos mostró la ponente).

Orígenes de los visitantes a Murcia desde la provincia de Alicante. Fuente: http://data-speaks.luca-d3.com

Es verdad, una muestra sesgada, por muy grande que sea, no deja de tener un sesgo que puede distorsionar la interpretación. Un gran amigo de hace décadas estaba sentado a mi lado durante la charla, y me hablaba de la cita de Mark Twain:

Hay mentiras, malditas mentiras y estadística

Ahora podríamos añadir un peldaño más: Hay mentiras, malditas mentiras, estadística y Big Data. No seré yo de los que se oponen a los avances, aunque sí creo que la cautela y las cuestiones éticas en el uso de la tecnología son siempre el punto de partida imprescindible. Mal empleado, el big data tiende a confirmar nuestros prejuicios previos, simplemente por los conjuntos de datos históricos que empleemos, o por la programación del aprendizaje automático que realicemos. Sobre todo, la principal barrera, como en tantas cuestiones de la transformación digital, sería interpretar este reto como un reto tecnológico. No lo es. Es un reto de gestión. Se trata de desarrollar las capacidades necesarias para interpretar las 4 Vs de grandes Volúmenes de datos, que llegan a toda Velocidad, en formatos diVersos y de cuya Veracidad nos tenemos que asegurar. Eso es el unicornio del Científico de Datos

Moderó la mesa Eva García Lizcano, y participaban Gabriele Scattolo, la directora de la tienda IKEA Málaga, Pedro Antonio de Alarcón, de LUCA – Big Data for Social Good y yo mismo. Aquí están las preguntas que me hizo Eva, y lo que yo quería responder. Lo que realmente respondí seguramente sería distinto, pero no se diferenciaba mucho.

¿Cómo abordáis la transformación digital en una empresa de aguas, coméntanos algunos ejemplos aplicados de decisiones data driven? Hemos constituido cinco laboratorios de aceleración digital, temáticos y orientados a la operación, las relaciones con los clientes y ciudadanos, la comunicación y las administraciones. Cada uno de ellos promueve proyectos innovadores que transforman la actividad, desarrollan propuestas de valor o testean nuevos modelos de negocio, de una forma abierta a inclusiva, juntando a usuarios con productores, estimulando la colaboración y el intercambio. Por poner un par de ejemplos, uno antiguo y uno nuevo, podemos citar, en lo antiguo, nuestras herramientas de planificación de la renovación de redes de alcantarillado y abastecimiento (Metresa y Metrawa), que recopilan y analizan todos los datos sobre el estado de conservación de la red y recomiendan cuáles renovar y cómo, para que la ciudad saque el maximo partido. cada euro invertido. En lo nuevo, podemos mencionar nuestra plataforma CityDataVision, que integra datos del servicio, de otros servicios urbanos y datos abiertos como los meteorológicos y los del censo para resumir en forma de mapas de calor las viviendas vacías o la evolución de la actividad comercial, ayudando a los decisores urbanos a entender el metabolismo de la ciudad.

¿Qué tipo de operativa se realiza en un Operation Lab? Los Dinapsis Operation Labs abordan la transformación digital de las operaciones de las empresas de aguas mediante espacios con tres funciones especializadas: un Hub Operativo, un Lab especializado y un Showroom de sus actividades. En el Hub operativo se centralizan servicios de planificación de inversiones en los activos, mantenimiento OPEX, control en tiempo real, gestión de la telemedida y gestión de la fuerza de trabajo en campo. En el Lab se exploran nuevas propuestas de valor y/o nuevos modelos de negocio, en colaboración con el ecosistema local/regional de innovación, para desbordar las fronteras tradicionales del ciclo integral del agua y aportar nuevos servicios y nuevas oportunidades a la sociedad. El Showroom es la apertura transparente de esas actividades que acabo de describir y una invitación a participar en el juego a todas las personas y entidades que tengan una idea, un sueño con el que construir juntos nuevas oportunidades y horizontes.

¿Cómo aplicáis la innovación en una empresa de servicios para el sector del agua? La innovación ha sido, es y será el centro psicomotor de nuestra actividad. Más allá de cómo aumentar la eficiencia en la distribución o la versatilidad de la depuración del agua residual, vivimos en una perpetua rueda de reinvención de nuestra actividad, tanto en mejoras incrementales como en la disruptiva pura y dura. En cada tramo del embudo o “funnel” de innovación, Suez interviene, desde la investigación básica, con proyectos Life, H2020, empresas de capital riesgo en su programa Vento, centros tecnológicos, del que CETaqua Andalucía, no muy lejos de aquí, es un magnífico ejemplo, o con los laboratorios de innovación más aplicada como Dinapsis. Pero sobre todo, se trata de una actitud de constante cuestionamiento y exploración del presente para imaginar y construir el futuro de un mundo más habitable, sostenible, diverso, moderno y socialmente equitativo.

Me gustó mucho conocer la visión de Gabriele y de IKEA sobre el poder del grupo, el impulso a la diversidad en su empresa (un 60% de sus directivos son mujeres, al parecer) y los valores como la capacidad de asumir y delegar responsabilidades, la inquietud e inconformismo y la apertura al cambio propuesto por otros.

Pedro Alarcón citó a Platón para hablar de Big Data y los proxies que emplean para interpretar la realidad, como las sombras de la caverna. La visión de la teledetección permitió pronosticar la caída de los resultados de Walmart; había menos coches en sus aparcamientos, y el mapa de calor de las llamadas durante el terremoto de hace un año en México permitió destacar las zonas más afectadas. Es decir, el Big Data puede devolverle el favor a la sociedad, en vez de servir sólo para diseñar mejores campañas de marketing, cada vez más invasivas e inquietantes.

Lo mejor fue que se abriese, por iniciativa de Eva, un pequeño debate sobre la forma de potenciar la presencia de la mujer en las actividades relacionadas con las STEM. Recuerdo que cuando estudié la carrera, allá por el siglo pasado, tenía muy pocas compañeras de promoción. En el debate improvisé que esto se debe a un sesgo cultural que atribuye a las mujeres roles relacionados con otras disciplinas. Y no estoy de acuerdo con que eso siga siendo así. Nuestra sociedad necesita a la mujer en todos los campos profesionales, en todos los rangos jerárquicos. Sin eso, nos torcemos, perdemos competitividad, queda más sitio, demasiado, para los típicos groseros que sólo convencen por la fuerza, física o de sus gritos e intimidaciones, que inhiben el desarrollo del talento y de las ideas más creativas, que serán las ideas que nos rescaten de nuestra destrucción. Iniciativas como la de esta mesa redonda, estas jornadas de LiDES, la RSME, EJE&CON y la Universidad de Málaga, ayudan a dar visibilidad a lo (poco o mucho) que podamos avanzar en este terreno y hacer de este un lugar mejor en el que crecer y vivir.

P.S: Añado un enlace a un vídeo de TED que mi amigo Dani Cardelús me hizo llegar ayer. Sobre big data, oráculos y thick data. Y sobre cómo lo estructurado y modelado no es necesariamente lo que más interesa pronosticar acerca de la realidad.

Y después he visto este otro sobre cómo detectar malas estadísticad.

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Espera, ¿qué? Y otras preguntas esenciales, por James E. Ryan


Este libro ha sido una recomendación de mi mentor Alfons Cornellá, que como contaba en otro artículo, tiene una deliciosa biblioteca en las instalaciones de The Institute of Next. Y le estoy muy agradecido por este libro repleto de experiencia, que se lee en dos sentadas y en que el autor no se anda por las ramas ni trata de parecer más sabio, más intachable ni más voluntarioso que ninguno de nosotros, los demás.

Es un tratado de ética en toda regla, en mi opinión, y cuenta las preguntas esenciales que deberíamos aprender a plantear a los demás y a nosotros mismos para vivir vidas plenas, con sentido en las cuatro cosas que importan en la vida: el amor, la familia, el trabajo y la bondad.

James Ryan es el undécimo decano de la Facultad de Educación de Harvard, y un experto en Derecho y Educación. El libro está construido alrededor de sus experiencias vitales como esposo, como padre, como abogado, como hijo adoptivo, como profesor y como amigo. No son teorías racionalistas ni un manual de instrucciones para ser feliz, son anécdotas y hechos de su vida, aunque no siempre salga muy bien parado. De hecho, es agradable comprobar que tiene ese hábito tan americano de saber reírse de sí mismo.

James E. Ryan. (Fuente: harvardmagazine.com)

He hecho uno de esos dibujos que posiblemente sólo yo entienda con mi resumen del libro.

Si nos preguntamos estas cosas en los momentos oportunos, o si les hacemos la pregunta a los que nos rodean, nos será mucho más fácil ver con claridad qué debemos hacer.

La primera pregunta, la de “Espera, ¿qué?” es el primer paso para entender lo que alguien nos propone, para evitar rellenar los huecos con suposiciones y sobreentendidos. Pone al que pregunta en posición de observar y comprender, y requiere del interlocutor una respuesta que elabore y aclare lo que está planteando.

La segunda, que son dos clases de preguntas, en realidad, es “Me pregunto por qué…” y “Me pregunto si…”. Preguntarse el porqué de las cosas que presenciamos nos ayuda a despertar la curiosidad, a descubrir de dónde vienen los absurdos que presenciamos a diario, y a darnos cuenta de que probablemente no sean tan absurdos o a decir “me pregunto si…” podrían ser de otro modo si empezamos algo, si hacemos algo al respecto.

La tercera pregunta, “¿No podríamos al menos…?” es un desatascador de situaciones encalladas, una bujía que enciende motores calados rebajando la ambición inicial de un proyecto demasiado amplio y troceándolo en un primer paso, o al menos provocando una conversación de un alcance manejable sobre algo de lo que hay que hablar. Es el comienzo del entendimiento mutuo, en esos casos. O la forma de darse cuenta de que los sueños pueden tratar de alcanzarse, o de llegar cerca de ellos.

La cuarta pregunta es la que muchos hombres varones deberíamos hacer más a menudo. Es un clásico que cuando alguien, en particular un ser querido, o nuestra pareja, nos cuenta un problema, tengamos la tentación irresistible de interrumpirle para dar nuestra visión de lo que resolvería el problema, como si fuéramos unos expertos, como si entendiésemos todas las circunstancias de la otra persona, como si fuésemos “el salvador”. Preguntar “¿Cómo puedo ayudar?” reconoce implícitamente y con modestia que no sabemos, que necesitamos la ayuda del otro, una pista sobre cómo ayudar, y es una mano tendida que ofrece nuestra ayuda si puede servir de algo. También es un instrumento potente, pues traslada la responsabilidad de mejorar su situación a la persona que tenemos enfrente, le hace pensar en qué necesita, formularlo, si quiere hacer algo al respecto.

La quinta pregunta es una linterna que no siempre utilizo. Es el foco en lo que importa, que resulta muy fácil de perder con las distracciones cotidianas, los pretextos y la procrastinación. Hay que preguntarse y preguntar “¿Qué es lo más importante?” si se quiere llegar a algún sitio. Es la clave para saber a dónde o a qué se quiere llegar cuando se emprende algo. La anécdota del parto de su tercer hijo que el autor comparte aquí me resulta tristemente familiar, y consuela saber que uno no es el único en poner por delante cosas que no importan nada cuando no se ha planteado bien las prioridades.

Hay una pregunta bonus, tomada de un poema de Raymond Carver, que dice “¿Obtuviste lo que querías de la vida, a pesar de todo?”. La vida está llena de decepciones y tropiezos, de sufrimiento y esfuerzos perdidos, es cierto. Pero se puede avanzar en la felicidad, se puede obtener lo que importa si uno se plantea y plantea habitualmente las preguntas que este libro nos pone delante. Son cosas que ya sabíamos, claro, pero ¿por qué no lo hacemos por costumbre?

De qué habla Murakami cuando habla de escribir

Me ha encantado este artículo de Mar Abad sobre el proceso creativo de Haruki Murakami, basado en el libro que éste último ha publicado recientemente, “De qué hablo cuando hablo de escribir“.

Los ejercicios de Happier transcritos y traducidos

Llevo unas cuantas vueltas dadas con este libro. La última vez que hablé de él “prometía” traducir los ejercicios propuestos.

Bueno, pues aquí están:

Happier Exercises

  • 1. Crear Rituales
    • Identifica rituales, incorpóralos en tu agenda y empieza a practicarlos
  • 2. Expresar gratitud
    • Cada noche, antes de irte a dormir, escribe al menos cinco cosas que te han hecho o te hacen feliz, cosas por las que estás agradecido
  • 3. Los 4 Cuadrantes
    • Durante cuatro días seguidos, pasa al menos 15 minutos escribiendo sobre tus propias experiencias en los cuatro cuadrantes
      • Rat Racer
      • Hedonista
      • Nihilista
      • Feliz
  • 4. Meditar sobre la felicidad
    • Medita. Siéntate en un sitio tranquilo, cálmate respirando profundamente, examina mentalmente tu cuerpo y termina concentrándote en una emoción positiva
  • 5. Hacer un mapa de tu vida
    • Durante un período de 1-2 semanas, registra tus actividades diarias, el tiempo empleado, el significado y el placer obtenido de ello. Evalúa con –, -, =, + y ++ el tiempo que te gustaría pasar la próxima semana haciendo esas actividades, o anota nuevas actividades que no has hecho
  • 6. Espejo de integridad
    • Haz una lista de las actividades con más significado y placenteras para tí, y evalúa cuanto tiempo le dedicas. Repetir con regularidad
  • 7. Completar frases
    • Genera rápidamente por lo menos 6 finales para las frases
      • Si traigo un 5% más de conciencia a mi vida…
      • Las cosas que me hacen feliz son…
      • Para atraer un 5% más de felicidad a mi vida…
      • Si me hago más responsable de cumplir mis deseos…
      • Si traigo un 5% más de integridad a mi vida…
      • Si estuviese dispuesto a decir Sí cuando quiero decir Sí y No cuando quiero decir No…
      • Si respiro profundamente y me permito experimentar qué se siente con la felicidad…
      • Estoy cobrando conciencia de…
  • 8. Crear un mapa de felicidad
    • Basándote en “Hacer un mapa de tu vida”, visualiza tu semana ideal y escribe la cantidad de tiempo que te gustaría dedicar a cada actividad. Repetir una vez al año
  • 9. Establecer metas coherentes
    • Escribe lo que realmente, realmente quieres hacer para cada una de las áreas clave de tu vida. Para cada una:
      • Metas a largo plazo (1-30 años)
      • Metas a corto plazo (1 día – 1 año)
      • Plan de acción (1 día – 1 año)
  • 10. Comite de Felicidad
    • Crea un grupo de personas a las que les importéis tú y tu bienestar, y que te harán responsable de la moneda definitiva.

      Pídeles que sigan la pista de tus aspiraciones y que se aseguren de que sigues tras ellas.

      Hazte miembro del comité de felicidad de otras personas

  • 11. Programa de Educación
    • Crea un programa con dos categorías de tu desarrollo
      • Personal
      • Profesional
  • 12. El privilegio del sufrimiento
    • Escribe sobre una experiencia difícil que hayas vivido.

      Después de describirla con tanto detalle como puedas, escribe sobre algunas de las lecciones y beneficios que resultaron de ello.

  • 13. El proceso de las 3 preguntas
    • Usa el proceso de Significado – Placer – Fortalezas
      • 1. ¿Qué me aporta un significado / sentido?
      • 2. ¿Qué me da placer / me gusta hacer?
      • 3. ¿Cuáles son mis puntos fuertes / qué se me da bien?
  • 14. Tuneando tu trabajo
    • Describe con detalle qué haces durante uno o dos días típicos de trabajo.
      • 1. ¿Puedes cambiar tus rutinas?
      • 2. ¿Puedes encontrar un significado / placer en lo que ya haces?
  • 15. Una carta de agradecimiento
    • Convierte en un ritul el escribir al menos una o dos cartas de agradecimiento al mes a personas que te importan
      • tu pareja
      • un familiar
      • un amigo
  • 16. Completar frases
    • Estar enamorado significa…
    • Para ser un mejor amigo…
    • Para ser una mejor pareja…
    • Para atraer un 5% más de felicidad a mi relación de pareja…
    • Para atraer un 5% más de felicidad a mis amistades…
    • Para atraer amor a mi vida…
    • Me estoy dando cuenta de que…
    • Si me hago más responsable de completar mis deseos…
    • Si me dejo ir y me permito experimentar qué se siente con el amor…
  • 17. Consejo de tu sabio interior
    • Imagina que tienes 110 años.

      Tómate 15 minutos para aconsejarte a tí mismo cómo encontrar más felicidad en tu vida, empezando ahora mismo.

      Haz este ejercicio por escrito

      Ritualiza el consejo

      Vuelve a esta experiencia con regularidad

  • 18. ¡Simplifica!
    • Observa qué actividades del ejercicio “Hacer un mapa de tu vida” puedes reducir o eliminar
  • 19. Resolución de conflictos
    • Piensa en un conflicto y su precio para ambas partes en términos de la moneda definitiva.
    • Desarrolla posibles soluciones para maximizar la felicidad para ambas partes

Los ejercicios de Happier, de Tal Ben Shahar

Este libro que encontré por casualidad en las instalaciones del Institute of Next se está revelando como una fuente de inspiración que me ha venido muy bien estas vacaciones. Ayer dediqué un ratito a copiar un resumen de los ejercicios que el autor proponía al final de cada capítulo. Tres cuartillas de las que he hecho tres fotos:

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Seguramente la gente que sabe ser feliz, que guarda con facilidad el equilibrio entre la satisfacción y el propósito vital, no necesite estos ejercicios. Pueden ser perogrulladas. Todo el mundo sabe crearse unos rituales, aunque para otros, esos rituales pueden ser de castigo o de autodestrucción irreflexiva. Pero a mí me sirven de ancla o de motor, según toque.

Ahora que queda poco para que terminen las vacaciones, que me han permitido disfrutar de mi familia, de mi ocio, del descanso y del calor espantoso que ha hecho estos días, estos ejercicios me han parecido un buen intento de conservar este espíritu positivo, esta predisposición abierta a lo que el mundo tenga que ofrecer y a ofrecer lo que yo pueda al mundo.

Otro día, con tiempo, puede que traduzca esas notas al castellano. Hoy voy a rebañar el sábado, a apurar lo que queda de este tiempo magnífico.

Guía de Agile para líderes de negocios, por McKinsey

Este artículo de Santiago Comella-Dorda, Krish Krishnakanthan, Jeff Maurone, and Gayatri Shenai para McKinsey me interesa. Esta vez, en vez de traducir como un loro de repetición, voy a hacer un esquema y opinar.

 

Aunque nació para el desarrollo de software, parece bien claro que Agile va mucho más allá. Se trata de hacer colaborar a equipos dispares en entregar un producto mínimamente viable para satisfacer la necesidad (historia de usuario) del usuario final. Estos equipos trabajan en rachas entregando avances cuya utilidad comprueban rápida y directamente con quienes las va a usar, y de ese contacto directo obtienen información sobre lo que funciona, lo que no, y sobre la evolución que han sufrido las necesidades desde que se enunciaron por primera vez. La directiva juega un papel clave, un apostolado de esta nueva forma de trabajar, una celebración de los éxitos que se irán cosechando, dándoles visibilidad, y una tolerancia al error aprendizaje, que es lo que hace avanzar los proyectos.

Es un cambio de paradigma por completo, al evitar esa penosa fase inicial de especificación y redacción de requisitos, que a los equipos de negocio les supone una distracción de su cometido y a los de sistemas un código indescifrable que además, al finalizar el larguísimo periodo de desarrollo por métodos convencionales-clásicos, queda obsoleto y genera quejas de cómo funciona el software por precisamente los mismos que pidieron que funcionase así. Se trata de mezclar y agitar las distintas funciones para que puedan colaborar de forma productiva y con un ritmo ágil, que pronto entregue resultados, aunque estos no sean perfectos. Ya se perfeccionará en sucesivas oleadas.

¿Llegará esto algún día a las empresas de nuestro país (y no sólo a BBVA, por ejemplo, me refiero a todas)? Sería algo deseable, en mi opinión.

Happier, por Tal Ben-Shahar

Este libro estaba en las estanterías de Infonomía, con un esquema manuscrito que era casi como una infografía, resumiendo sus claves.

Resulta que ayer terminé de leerlo. Se lee de un tirón, o en varios tirones con parones para reflexionar en cada uno de los “Time-in” que el autor propone, o para escribir y pensar en los Ejercicios que hay al final de cada capítulo. El estilo es conciso y ordenado, aunque a veces machaque una y otra vez las ideas centrales del libro y de cada uno de los capítulos.

¿Es verdad que podemos intervenir en nuestra búsqueda desconsolada para ser más felices o todo depende de los genes y de la buena o mala suerte? Tal Ben Shahar piensa que sí, y nos explica cómo en un itinerario de ejemplos, testimonios y un marco teórico y todo lo científico que puede ser un libro con un pie en la psicología y otro en la autoayuda. Está repleto de referencias, abriendo por lo tanto al lector las puertas de todos sus precedentes, desde el Flow de Mihály Csíkszentmihályi hasta la inteligencia emocional de Daniel Goleman.

Tal Ben Shahar explicando que el flujo (Estar inmersos por completo en una actividad, perdiendo la noción del tiempo, del ego y de las limitaciones) ocurre hacer algo que no sea demasiado fácil ni demasiado difícil para nuestra capacidad. Fuente: calnewport.com

Hay cuatro formas básicas, extremas de enfrentarse a la vida, como cuatro cuadrantes de unos ejes cartesianos: El “rat racer“, el hedonista, el nihilista y el feliz. Gratificación futura sin placer presente, placer presente sin futuro, ni futuro ni placer, placer sostenible, respectivamente. Todos pasamos por alguna de esas fases en nuestra experiencia vital.

El modelo de la hamburguesa. Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=74Wei0-vAZs

Yo tuve unas cuantas épocas de rat racer. Perseguía como enloquecido metas que ni siquiera eran deseables, preso de una obsesión tras otra. Me puse a coleccionar papeles que hoy habrán ardido, pensando que algún día las leería. Mi buzón de correo era mi cárcel, mi castigo de Sísifo, un pozo inagotable, un picor que yo perpetuaba rascándome más y más. Cuando en raros días conseguía vaciar el buzón, tardaba poco en volver a llenarse con respuestas y más preguntas a mis reenvíos incompletos y poco reflexionados.
Vivía instalado en el miedo a no dar la talla, apresurado y llegando siempre tarde y a medio preparar. Si mi mujer o mis hijas solicitaban un instante de mi atención, yo reaccionaba irritado, como si estuviesen alejándome de mi meta, una meta que yo no sabía definir, pero que exigía absolutamente toda mi energía. Me acostaba teléfono en mano, vaciaba mi buzón y despertaba horrorizado al ver que se había vuelto a llenar nada más empezar la mañana.

También he vivido etapas hedonistas que deterioraron mi salud física y mental. No tiene sentido negarlo. Y tampoco han sido tantas. Eran épocas en que huía con cierta desesperación risueña, hacia ningún sitio, alejándome del fuego de remordimientos y obligaciones que ardía detrás de mí con cada vez más furia.

Igualmente, he sufrido pérdidas irreparables. Pero no fueron las que me hicieron caer en fases nihilistas. Se producían tras episodios de abuso rat racer (si mis esfuerzos desmedidos no daban resultado alguno, o no daban el premio que en mi opinión ese sacrifico doloroso merecía) o de hedonismo (cuando abría los ojos y veía el daño que me hacía a mí mismo y a mis seres queridos). Y ese nihilismo era una trampa, igual que los otros dos excesos, que teñía mi visión del mundo y enturbiaba mis decisiones.

En episodios felices, asimilas lo que pasa a tu alrededor, incorporas tus circunstancias a lo que puedes hacer, te esfuerzas por una meta significativa, pero disfrutas haciéndolo, tu pasión se contagia y produce resultados y emociones positivas. Si atraviesas un bache, sabes que es un bache y pones remedio a lo que lo tiene. Si hay un éxito o un avance, lo celebras y continúas. Aprendes y creces. Atraes la colaboración, hay gente que desea ayudarte y contribuir, aunque sólo sea por el placer de participar.

Hay unas cuantas reflexiones sobre cómo alcanzar y sostener ese estado anímico. A mi modo de ver, el principal movimiento estaría en cambiar algunos puntos de vista que tienden a inocularse en los individuos con la educación y alguna clase de relaciones sociales enfermizas.

Primero, la cuenta corriente no debería contar euros, dólares, títulos académicos, puestos directivos, honores, admiración o posesiones, sino la moneda definitiva que promueve el amigo Tal: la felicidad. Los proyectos deberían evaluarse en función de si te harán más o menos feliz.

Segundo, la felicidad no es un recurso limitado, un juego de suma cero. La felicidad de otro no resta nada a la tuya, ni tienes que elegir entre felicidad y prosperidad. De hecho, cuanto más feliz seas, más felices podrás hacer a los que te rodean y mejores ideas se te ocurrirán para que flote tu barco económico.

Tercero: menos es más. Hay que elegir y simplificar. El tiempo es un recurso limitado, y tenemos que encontrar lo que de verdad ansiamos hacer en esta vida. Decir sí a esas cosas es decir no a todas las demás. Y una vez elegidas esas pocas cosas que verdaderamente son las que más nos importan, seremos capaces de darles toda nuestra energía y hacerlas florecer, superar los obstáculos y sortear las dificultades que encontraremos por el camino.