Un esquema del modelo de planificación natural

Creo que no es ningún secreto mi fanatismo por fracasar una y otra vez en el Getting Things Done de David Allen. Uno de los cientos de motivos para mi fracaso es dedicarme sólo a las partes de este esquema que me son más gratas. Si antes de empezar ningún proyecto siguiese cada una de las etapas de este esquema, sería probable que algunas veces llegase al acierto.

Tengo libreta nueva. Las últimas páginas de la libreta tienen algunas chuletas de referencia: 

  • un enunciado de mi propósito, un cuadro de mando con el avance de mis proyectos prioritarios, 
  • un calendario compacto del año en curso como el que regala Jeroen Sangers a cambio de tu dirección de correo electrónico, 
  • un esquema del proceso de captura, procesamiento, organización, revisión y ejecución,
  • la lista del project planning trigger list, unas preguntas que conviene hacerse en el proceso natural de planificación
  • un dibujo del “mapa del tesoro” con mis sueños y pesadillas plasmados,
  • un calendario en DIN A3 donde señalo los días en que he hecho algo de mis nuevos hábitos (escribir a mano, publicar al menos una vez por semana aquí, hacer ejercicio, correr, tener detalles, avanzar mis proyectos profesionales, cocinar, grabar mi música, leer y ayudar a mis hijas con sus estudios)

Le he pegado una tira de papel que me sirve para enganchar el bolígrafo. Es casi de tamaño A5, así que cabe en el bolsillo de mi abrigo y si viendo Sierra Nevada o la Alhambra se me ocurre algo, lo apunto al instante y sé que no se me olvidará antes de evaluar si es buena idea o no.

Esa libreta es mi cuartel general, mi herramienta de captura y mi arma de pensar. Le he puesto mi dirección de casa y del trabajo. Aunque nació de una pérdida (la de mi hipster PDA) no me apetece perderla. Y ahora sabéis un poco más de esta reciente obsesión que me tranquiliza y me ayuda a centrarme y aclarararme.

Globalización del agua, por Arjen Hoekstra y Ashok K. Chapagain

Este es un libro que me llegó hace más de 6 años, cuando la empresa me ofreció realizar un master sobre gestión del agua. Tenemos un servicio de biblioteca nutrido de miles de referencias punteras en gestión del agua, diseño, organización empresarial, manuales técnicos. Una tentadora Alejandría de la que salió hace ya demasiado tiempo un ejemplar de esta obra de 2001 que fui leyendo a trozos. El otro día por fin lo devolví, ya era hora. Fue mi buena obra del día, como otro renglón que tacharía Earl en la lista que lleva en el bolsillo de su camisa.

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Casi todos hemos oído hablar del concepto de la huella de carbono, que representa las emisiones de gases de efecto invernadero como consecuencia de nuestras actividades, la forma de desplazarnos, de dónde viene la fruta de verano que comemos en invierno con la calefacción a todo vapor y la ropa que nos ponemos, hecha por modernos esclavos que no vemos pese a lo conectadísimo que está nuestro mundo.

En waterfootprint.org explican el concepto de la huella hídrica, que es análogo. Es una medida que representa la apropiación humana de agua limpia en volúmenes de agua consumida o contaminada. No es ni mucho menos algo sencillo de calcular, pero en 2001 Arjen Hoekstra y Ashok K. Chapagain tenían hechas las cuentas y unas conclusiones que debían compartir por el impacto en nuestra forma de ver nuestro ilimitado derecho al disfrute de bienes y servicios, medido exclusivamente en términos monetarios.

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La huella hídrica de un producto o servicio puede ser directa o indirecta, según si se incorpora el agua o si se utiliza y desecha posteriormente.

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Fuente: waterfootprint.org

La huella puede ser verde, azul o gris.

La huella hídrica verde es agua procedente de la precipitación que se almacena en la zona no saturada del suelo y se evapora, transpira o se incorpora a los tejidos de las plantas. Es particularmente relevante para los productos agrícolas, hortícolas y forestales.

La huella hídrica azul is es agua que ha sido captada de recursos superficiales o subterráneos y que o bien se evapora, bien se incorpora en un producto o se toma de una masa de agua y se devuelve a otra, o se devuelve en un instante distinto. La agricultura de regadío, la industria y el consumo doméstico pueden tener cada uno su huella hídrica azul.

La huella hídrica gris es la cantidad de agua limpia necesaria para asimilar los contaminantes para alcanzar estándares específicos de calidad de aguas. La huella hídrica gris considera contaminación de fuentes puntuales descargadas a un recurso de agua directamente a través de un tubo o indirectamente a través de escorrentía o infiltración en el terreno, superficies impermeables u otras fuentes difusas.

Mediante el concepto de agua virtual incorporada a una mercancía, es posible trazar mapas del tráfico virtual entre los países del mundo y ver cuán descompensados están los balances en numerosos países. Con los ejemplos de Holanda, que trafica con el café del mundo entero y básicamente con gigametros cúbicos de agua virtual y Marruecos, que produce en su clima árido gran cantidad de hortalizas a costa de una inmensa incorporación de agua, o del norte y el sur de China, que trasvasan agua del norte lluvioso al sur productivo de alimentos para que el sur se lo revenda de vuelta, saltan a la vista aparentes disparates que los autores, siendo prudentes, atribuyen a causas políticas, estructurales o de otro tipo que no han sido incluidas en el análisis.

El caso es que las decisiones individuales de millones de personas, influenciadas por la creación de tendencias de mercado, por estándares de bienestar social abismalmente diferentes de un extremo del mundo al otro, pueden, sumadas, torcer al mundo de un modo incontrolable e irreversible. Algunos ejemplos me dejaron rascándome la coronilla: Un café consume cuatro veces más agua que un té. Para hacer una gota de café se necesitan 1100 gotas de agua. No voy a hablar de los miles de litros de agua que hacen falta para producir una hamburguesa o unos vaqueros. El 20% de la desecación del mar de Aral se debe indirectamente a los hábitos de consumo en los países de la UE25.

Y este libro tiene ahora datos con 15 años de edad. ¿Nos cruzaremos de brazos, cómodos con el pretexto de que los chinos y los americanos tienen la culpa? Una cosa que me ha sorprendido leyendo este libro es que pese a que la huella hídrica de China y la India son las mayores del mundo, si lo dividimos por su número de habitantes, tienen la menor huella individual (o de las menores). ¿Qué pasaría si en vez de dar el pisotón con que Mao amenazaba al mundo quisieran vivir al ritmo occidental?

24 hábitos diarios para ser más listos

Hoy se acaba el año pero no mi postura de mandón. Aquí os dejo un prezi que acabo de hacer basándome en una imagen que me ha gustado.

La he traducido como mi mollera me ha dado a entender y la he metido en un powerpoint y después en un prezi. Espero que os resulte inspirador. A mi sí, y al menos me ha entretenido un rato agradable.

Feliz entrada de Año!

tutti

Pon la acción esperada en el asunto del email

Jeroen se hace eco de este artículo de Daniel Grifol, donde nos recomienda una idea sencillísima de poner en practica y con una gran potencia.

Si el asunto de tu correo enuncia (verbo + complemento directo) lo que esperas que haga el destinatario, le será más fácil procesarlo y aumentas la probabilidad de que lo haga enseguida. Y lo que es todavía mejor, es probable que te imite y que esa técnica acabe contagiando a los que te envían mensajes a tí.

Y si en el cuerpo del mensaje no pasas de tres frases, como homominimus, mejor aún.

10 hábitos para una mentalidad innovadora

En este articulo en inglés nos explica cómo desarrollar una mentalidad innovadora. Traduzco:

10 buenas costumbres para desarrollar una mentalidad innovadora

Por Michael Poh.

Si pudiese resumirlo todo, diría que la creatividad trata realmente acerca de ser capaz de ver lo que otros no pudieron. Ser innovador, por otro lado, consiste en realizar algo en lo que los demás no habían pensado. Ya sea inventar un nuevo producto o aportar soluciones a un problema, la capacidad innovadora requiere creatividad porque uno debe ser capaz de conectar ideas abstractas y datos con situaciones existentes antes de crear algo único y diferente.

De acuerdo, todos estamos “cableados” de manera diferente, (algunos de nosotros estamos bendecidos con la inclinación natural hacia la innovación y la creatividad), pero eso no significa que no podamos hacer nada para estirar los límites de nuestras mentes creativas.

En palabras de Thomas Edison, hay trabajo que hacer día tras días antes de que siquiera nos roce ese toque genial.

El genio es un 1% de inspiración y un 99% de transpiración. En consecuencia, a menudo un genio no es más que una persona con talento que ha hecho todos los deberes.
Thomas A. Edison

Tanto si estás expandiendo tus cualidades innovadoras para tu trabajo freelance como si es para tu desarrollo personal, nunca es demasiado tarde para empezar por alguna parte.
Lectura recomendada: 8 apaños rápidos para potenciar tu creatividad al instante

1. Mantén un entusiasta sentido de la curiosidad

Las personas más innovadoras del mundo son también los más inquisitivos de entre nosotros. Hacen montones de preguntas (a menudo acerca de lo que los demás damos por sentado) y siempre están buscando maneras de mejorar las cosas. A diferencia de muchos de nosotros, los innovadores no se conforman con el statu quo; les encanta desafiar aquello que es ampliamente aceptado como la norma o el patrón.

En lugar de basarse en nociones preconcebidas sobre las cosas y la gente, prefieren observar las cosas nuevas que encuentran, desde varias perspectivas.

via Ana Guzzo

Mientras que ciertamente no hay una fórmula prescrita que te vaya a ayudar a adoptar esa curiosidad infantil, hacer el esfuerzo consciente de cuestionar absolutamente todo es un buen comienzo. Con la magia de internet y wikipiedia a tu disposición, no hay excusas para no obtener las respuestas que quieres.

Igualmente importante es mantener conversaciones con gente diferente con la que te encuentres y escuchar sus puntos de vista únicos sobre el mundo y sus vidas. A veces, los mejores descubrimientos vienen de nuestras interacciones con gente cuyas opiniones son contrarias a las nuestras .

2. Garabatea ideas y pensamientos

Necesitarás algo para capturar y organizar tus ideas y pensamientos a medida que aprendas cosas nuevas en tu día a día. Prueba a tomar nota de todo lo que se te pase por la cabeza incluyendo palabras al azar, frases e incluso garabatos. Mejor aún, puedes intentar enlazar juntos tus pensamientos espontáneos para dibujar una imagen de lo que tu subconsciente intenta decir.

Recuerda que la innovación nace de la creatividad, y la creatividad nace de cómo asocias datos e ideas diversos. A medida que garabateas tus pensamientos en tu diario o en tu cuaderno de notas, no dejes que tus inhibiciones se queden con lo mejor de ti. Por muy absurda que parezca una idea, piensa en ella como en una pieza del puzzle de tu mundo interior que podría desencadenar una inspiración.

El acto de volcar por escrito tus ideas no sólo ayudará a seguir la pista de tus pensamientos, puede incluso estimular los procesos de tu pensamiento y llevarte a una nueva idea tras otra. ¡Deja volar tu imaginación!

3. Busca Nuevas Experiencias

Aferrarte a las cosas a las que estás acostumbrado limita tu proceso de pensamiento y tu percepción. Para pensar más allá de lo corriente, debes salir de zona de comodidad y mirar el escenario bajo una luz diferente.

De hecho, los mayores innovadores son a menudo individuos que aprenden de diferentes campos y los fusionan juntos para crear algo extraordinario. Después de todo, Steve Jobs innovó y revolucionó la tecnología con su énfasis sin precedentes en la estética y la facilidad de uso.

Algunos de vosotros podríais pensar que buscar nuevas experiencias en la vida implican algo grandioso, como viajar a Islandia para presenciar la aurora boreal o conquistar la cima del Everest. Bueno, pues no tiene por qué. Lo único que tienes que hacer es probar cosas nuevas para estimular tu mente y tus sentidos.

A lo mejor podrías empezar a leer libros de un género distinto o cultivar una nueva afición. Si te ves como alguien tímido, prueba a desafiar tu percepción sobre ti mismo y ábrete a conocer gente nueva. Desarrollarás nuevas habilidades para la innovación por el camino.

4. Practica la concentración

En psicología, el término ‘mindfulness’ se refiere a la conciencia, en cada momento, de los pensamientos, emociones, sensaciones corporales y el entorno circundante de un modo libre de juicios de valor. En esencia, es un constante intento de prestar atención a lo que ocurre a nuestro alrededor y de estar más receptivos a lo que experimentamos a través de nuestros sentidos.

Con este esfuerzo consciente por devolver la atención al presente, entrenamos nuestra mente para concentrarse en el presente y no dejarla deambular de un pensamiento en otro. Además de hacerte más feliz, practicar la concentración ayuda a despejar la mente y nos hace más receptivos a nuevas ideas para innovar .

Durante 10-20 minutos diarios, puedes emprender un ejercicio de ‘mindfulness’ simplemente concentrándote en tu respiración. Mejor aún, incorpora la ‘mindfulness’ a tus actividades cotidianas siendo plenamente consciente de lo que sea que estés haciendo en cualquier momento dado, concentrándote en una sola tarea cada vez.

Cuando estés comiendo, saborea cada bocado y aprecia los sabores y aromas. Cuando estés escuchando a alguien, mantén el contacto visual y escucha de verdad lo que te tiene que decir. Una vez que seas capaz de percibir las cosas sutiles que nunca antes habías notado en tu entorno, se te dará mejor discernir ideas para crecer.

5. Asume riesgos y comete errores

Algo que separa a los innovadores del rebaño es que no tienen miedo a equivocarse. Thomas Edison triunfó porque no abandonó pese a fracasar una y otra vez. Perseveró porque veía el fracaso como parte del proceso de aprendizaje mientras ponía en práctica sus ideas. Los innovadores como él ven los errores como oportunidades para perfeccionar su innovación.

Sigue superando tus limitaciones. Los innovadores abrazan el riesgo porque les encanta sacudir su entorno para hacer que las cosas sean más interesantes que en las vidas más mundanas y típicas. Si Mark Zuckerberg no hubiese dado ese salto al vacío de abandonar la Universidad de Harvard para rematar su proyecto de Facebook, nunca se habría dado cuenta de que su innovación tiene el potencial de cambiar el mundo.

Por lo tanto, da un paso adelante y asume algún riesgo saludable.

via PatrickLim1996

Enfréntate a tus miedos y haz lo que temes, porque esa es la mejor manera de practicar en la superación de tu miedo a equivocarte.

6. Comparte tus ideas

Necesitarás sin más remedio recibir opiniones de otros (no me gusta decir feedback) sobre tu innovación, así que sigue compartiendo y vendiendo tus ideas a la gente con la que te encuentras y toma nota de lo que tienen que decirte.  Enfréntate a tus miedos y habla de tus ideas aunque estén todavía en su fase embrionaria.

Claro, habrá gente que no comprenda tus ideas y que incluso se reirían de tu propuesta. Pero ahora que has aprendido que los errores y rechazos son parte integrante de la innovación, tomarás esas críticas en tu zurrón e incluso las capitalizarás para mejorar tus ideas.

Incluso aunque la gente no tenga nada constructivo que decir sobre ellas, sólo con hablar de tus ideas estimulará tus habilidades creativas y probablemente te lleve a una nueva y más profunda comprensión.

7. Sigue perseverando

Prepárate para persistir en tu misión sin importar cuántos de los demás traten de persuadirte de desistir. Puedes estar seguro de que la gente a la que le incomoda el cambio te aconsejarán que te conformes con el statu quo. Además, los errores y fracasos son ineludibles a medida que experimentas con distintas ideas que no funcionan a la primera.

via Delphimages

Todos esos bloqueos sólo hacen que mantener tu confianza y enfocarte sea aún más crucial . Algunos llamarán a esto optimismo ingenuo o idealismo poco realista, pero los innovadores prolíficos como Thomas Edison tuvieron que encontrar 10,000 caminos que no funcionaron antes de crear la lámpara incandescente.

La perseverancia es seguir adelante porque estás seguro de lo que quieres. Escribe lo que quieres lograr y mira tu lista para recordarte por qué estás persistiendo. Es seguro que tiene que haber también una  motivación profundamente arraigada detrás de tu persecución de ese objetivo en particular.

Identifícala y visualiza el momento en que consigues lo que quieres. Puede parecer trivial y cursi, pero repetir esas afirmaciones positivas a diario te ayudará a gestionar tu estado de ánimo y a mantener alta tu moral en tiempos de derrota.

8. Tómate respiros de soledad

Perseverar con un enfoque tan concentrado como el de un láser en tu objetivo es estupendo, pero mantener la atención en una tarea durante un largo período puede  puede agotar tus jugos creativos. Retirarse brevemente del trabajo crea un espacio para que vuelvas a definir el problema con nuevas perspectivas.

Es de gran ayuda hacer pausas regularmente y tomas siestas para relajar tu mente y mantener un entorno propicio para que se asienten la creatividad y la capacidad de innovar. Tómate alguno de tus respiros a solas para dar un largo paseo, darte una ducha, hacer ejercicio o soñar despierto para conectar con tu subconsciente.

Es en esos momentos de calma contigo mismo cuando serás capaz de atrapar esas inspiraciones fugaces.

9. Crea distancias psicológicas por medio de la imaginación

Además de separarte físicamente de tu proyecto de innovación ocasionalmente, también puedes inducir un estado de “distancia psicológica” mientras estás trabajando en él. Basándonos en la teoría del nivel construal de la psicología social, las cosas que no percibimos que estén ocurriendo ahora, aquí y a nosotros mismos se clasifican como “distantes psicológicamente”.

Crear tal distancia implica transformar nuestra forma de pensar sobre el problema, como por ejemplo adoptando la perspectiva de otra persona o imaginando preguntas hipotéticas que parezcan irreales o poco habituales. Haciéndote considerar los aspectos más amplios del problema, facilita el pensamiento abstracto y ayuda a que se te ocurran asociaciones únicas entre ideas que aparentemente no guardan relación entre sí.

Y si no, comprueba tan sólo cómo varios estudios han mostrado que distanciarte psicológicamente de la tarea puede hacer que se te ocurran soluciones más creativas a los problemas.

10. Construye sobre ideas existentes

Los innovadores  no sólo inventan cosas de la nada; construyen a partir de ideas existentes. De hecho, muchos productos que vemos actualmente son el resultado de fusionar dos o más ideas o conceptos. . Un buen ejemplo de una invención de ese tipo sería tu teléfono móvil (si es un smartphone), el cual es en esencia un teléfono móvil integrado con capacidades avanzadas de computación y la capacidad de conectarse a Internet.

Una persona innovadora de verdad debe abrirse a tantas ideas potenciales  como pueda, identificar patrones y relaciones entre ellas, y finalmente asimilarlas juntas para llegar a una innovación que sea mejor que lo anterior.

via Creativa

Para construir un cimiento sólo sobre la que innovar, debes estar al día con las herramientas y tecnologías actuales aplicables a tu innovación. Convierte en un hábito la costumbre de leer la literatura relevante y participa en comunidades y discusiones online para profundizar en tu conocimiento con gente que comparte el mismo interés.

Con un exhaustivo conocimiento del campo en que estás interesado en innovar, tendrás un ojo clínico más afilado para reconocer las posibilidades y para ser más adepto a entrelazar juntas distintas ideas.

19 hábitos de trabajo triunfales

http://www.slideshare.net/mobile/stevescottsite/work-habits?utm_source=slideshow&utm_medium=ssemail&utm_campaign=weekly_digest

Los 5 pasos para un cambio de hábito

En este blog encontrarás un artículo sobre cómo cambiar de hábitos.

Es un típico plan post-vacacional eso de “empezar a” o “dejar de”. Bueno, pues nos recomiendan estos pasos:

Paso 1: Tomar conciencia del hábito

Paso 2: Asumir la responsabilidad del cambio

Paso 3: Saber cómo cambiar

Paso 4: Pasar a la acción

Paso 5: ¡Perseverar!

Yo le añadiría algo que no es un paso, que es encontrar la forma de visualizar el grado de avance. Hay quien se pone un enorme calendario en un sitio que vea a diario y marca los días en que lo ha conseguido, o una lista de etapas para conseguirlo, o quien se recompensa con los primeros, los segundos y los terceros pequeños logros.

Lo cierto es que inaugurar hábitos (constructivos, se entiende) es más que saludable, la sensación de confianza en uno mismo que se obtiene es un gran premio, y es muy instructivo darse cuenta de que hasta el camino más largo y escarpado empieza sólo con un paso.