Pon la acción esperada en el asunto del email

Jeroen se hace eco de este artículo de Daniel Grifol, donde nos recomienda una idea sencillísima de poner en practica y con una gran potencia.

Si el asunto de tu correo enuncia (verbo + complemento directo) lo que esperas que haga el destinatario, le será más fácil procesarlo y aumentas la probabilidad de que lo haga enseguida. Y lo que es todavía mejor, es probable que te imite y que esa técnica acabe contagiando a los que te envían mensajes a tí.

Y si en el cuerpo del mensaje no pasas de tres frases, como homominimus, mejor aún.

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Las 7 condenas del mal uso de la tecnología

Os dejo un artículo de think wasabi que me ha resultado muy inspirador.

A menudo probamos tantas tecnologías y las dejamos languideciendo que pese a prometer una potenciación de nuestras capacidades, en realidad son lastres que nos frenan.

Menos es más. Menos es más. Menos es más. Y así ad infinitum.

Menos proyectos, Más productividad

Estuve leyendo este artículo en uno de mis blogs de cabecera (el canasto, optimainfinito, efectivitat) en materia de productividad personal. Y propone una idea revolucionaria, de esas que sabes que van a funcionar porque dan un poco de miedo mezclado con mucho entusiasmo.

Sigo en mi línea de menos es más. Y lo cierto es que en las últimas semanas estoy notando los resultados: menos tensión, mejores trabajos, cada vez más confianza en mi capacidad  (en gran medida la había perdido).

La idea es reducir tu lista de proyectos para ser capaz de hacer al menos esos. Si para actuar ya te marcas la línea dentro de la cual vas a prestar atención bien cerca de ti, en los próximos pasos y acciones (bien escritas, por cierto, como aconsejaba Samuel Casanova en su gran post hace unos días).

Y no hace falta sentarse ante el ordenador para hojear cientos, miles de tareas que pueden acumularse en tu lista de próximas acciones.  Se hace sentándose en silencio ante tu mesa despejada, cuartilla y lápiz, y escribir los 5 (bueno, concedamos, los 10) proyectos que van a ser tu prioridad estas dos semanas.

Mi libreta ecológica y mi lápiz de EMUASA

Y esos cinco (o diez, vale) se agarran con fuerza,  se les aplica el método de planificación natural y las preguntas que hace falta hacerse antes de empezar a galopar como fugitivos sin rumbo.

Poco después, todo empieza a encajar, baja la probabilidad de cataclismo/espejismo diario que obligaba a cambiar de planes cada 3 minutos, o a hacer 5 cosas a la vez (es decir, ninguna), a agotarse y frustrarse.

Bueno, es lunes. A ver qué pienso sobre esto el viernes a las 13h cuando haga mi revisión semanal. Ánimo y a por ello, me digo ingenuamente, como los buenos guerreros de la luz antes de entrar en batalla.

La pértiga para superar las 2000 tareas de mi GTD mal implantado: Focus, de Leo Babauta

Tira del cable de internet, apaga el teléfono y escucha de una vez, percibe y estáte por fin presente.

Vivimos en la Era de la Información, o más bien en la Era de la Distracción, y cuantas más opciones tenemos a nuestro alcance, menos profundidad y contenido realmente significativo aportamos.

Estoy entusiasmado. Me he leido en dos ratos (totalmente concentrado, sin distracciones) la versión gratuita de Focus, de un tal Leo Babauta (su blog zenhabits pasa a mi lista de lecturas de cabecera ya) que me he encontrado a través de un artículo de Homo minimus mencionado en la newsletter que recibo de ElCanasto. Como este autor ha renunciado al copyright y permite en el texto compartir el libro, aquí os dejo el enlace de donde lo descargué. Puede que haya alguna traducción al castellano por ahí. Y si no, la emprenderé por fascículos en este mismo blog.

Me entusiasmo porque llevaba varios meses (como unos 30, más o menos) caído del tren del GTD, apremiado por cientos de compromisos y abrumado hasta el bloqueo con tareas estériles y mis principales metas eternamente (en apariencia) aplazadas.

¿En qué consiste la revolucionaria (para mí) idea de focus? En volver a vivir despacio, en centrarse en una cosa cada vez, en simplificar, despejar tu entorno, tu ordenador, tu maldita cabeza. Vivimos abruptamente interrumpidos sin cesar, en un ritmo extenuante de viajes, emails, reuniones, redes sociales, anuncios, comida basura y tristeza infinita cada vez que nos damos cuenta de que la vida ha pasado por nuestro lado y no le hemos hecho caso porque estábamos mirando una pantallita, haciendo caso a las personas y asuntos equivocados, intentando como enanos caprichosos controlar lo que no está a nuestro alcance (el sol, la lluvia, las ganas de beber de una ciudad entera, el tráfico delante de nuestro coche, lo que sea), marcándonos objetivos que una vez cumplidos deberán ser reemplazados por nuevos objetivos, en el espejismo de que cuando hayamos logrado esas metas, en el futuro, seremos felices, pero en realidad sólo se puede ser feliz ahora, haciendo lo que estás haciendo, estando donde estás y con quien estás. Hay que recuperar la pasión, hacer cosas cojonudas de una en una (GATD, Getting Amazing Things Done). Y cuando la estemos haciendo, hacer sólo esa cosa cojonuda, cerrar las distracciones y enfocarse. Fluir, ser flexibles. Se pueden lograr las cosas por varios caminos. Si viene un imprevisto, adaptarse sin sufrir. Hacer cosas que nos apasionen. Y disfrutar. Hacer menos pero mejores cosas.

En fin, por si no se me ha notado, os recomiendo encarecidamente leer este libro. A mí me está sacando de un bache y a otros les podría ayudar.

Mochilas y “Simplify, Simplify, Simplify”

http://www.slideshare.net/mobile/ethos3/simplify-simplify-simplify?utm_source=slideshow&utm_medium=ssemail&utm_campaign=weekly_digest