La meditación también tiene efectos negativos, y muy chungos, según Yorokobu

Este artículo de Esteban Ordóñez se hace eco de un estudio de dos científicos que han encuestado a personas a quienes la practica de la meditación no les ha resuelto la vida como les gustaría a los mercachifles de la autoayuda que han desprovisto esa practica de sus significados menos vendibles.

Hay toda una gama de efectos adversos que se pueden producir, e incluso algunos son necesarios en el camino hacia el satori desde el punto de vista de un maestro budista.

No es esa ecuación placentera de salud-tranquilidad-bienestar con que nos seducen a los occidentales. Así que dejemos de buscar cosas que encajen con nuestros juicios y esquemas previos y escuchemos con atención, para aprender, en vez de para responder o reafirmarnos. 

Sobre escribir con claridad via @Yorokobu

Este artículo nos debería servir a muchos para motivarnos a escribir y hablar con claridad. ¿Aprenderemos? Empezaré por intentarlo yo de aquí en adelante.

Gamificación en Agbar y Suez

KTM advance es una empresa de creación de “juegos serios” que hizo este juego de Suez ambassadors allá por 2011. Se trata de que los empleados del grupo lo conozcan mejor y sean capaces de contar a sus contactos sus 4 objetivos y 12 compromisos (los que tenía entonces, antes de que empezara la “revolución del recurso” en que anda inmerso). Interesante iniciativa en la que jugando aprendemos más que en severos comité de ceño fruncido.

El caso es que ya tenemos un buen puñado de iniciativas que intentan ayudarnos a entender mejor los procesos, o a alcanzar un mejor desempeño en ellos, por medio del desafío lúdico que suponen. Los juegos tienen una importancia fundamental en los procesos de aprendizaje.

Por ejemplo, Pixi es una app que está disponible en Android y iTunes donde podrás consultar el consumo de agua de tu hogar gracias a tecnologías avanzadas (la telelectura) que ofrecen un detalle diario y compararlo con hogares similares al tuyo. Según las características, tu familia Pixi se identificará con un avatar que te permitirá participar en retos y foros para conseguir puntos y canjearlos por premios.

Captura de pantalla de Pixi. Fuente: itunes store

Captura de pantalla de Pixi. Fuente: itunes store

Durante el juego se activa la atención, debido a la curiosidad que supone experimentar con las reglas del juego, con la comprensión de qué es lo que hace ganar, o el descubrimiento de consecuencias inesperadas y que no hacen daño directamente.

Puede ser precisamente eso lo que capacita a la generación de los nativos digitales para entender intuitivamente cómo funcionan los ordenadores, la falta de miedo a unas desgracias insuperables que los GenX sí que tememos. Parece que interactuar con un sistema no les hace pensar en el siniestro HAL de “2001, una odisea del espacio”.

3 Sugerencias para evitar hilos interminables de comentarios

Dan Kim, un programador Android de basecamp propone en este artículo 3 sencillos pasos para no caer en el bucle aparentemente productivo (pero nefasto, en realidad) de contestar a lo loco en interminables cadenas de correos. Lo cuenta mejor que yo, salta a la vista, así que lo traduzco a continuación:

Unos pocos consejos para evitar el hilo interminable de comentarios

Las comunicaciones asíncronas son algo maravilloso para la productividad. Pero tienen sin duda un lado oscuro: el demasiado común, interminable hilo de comentarios.

Suelen verse en los emails y los foros mensajes. Normalmente tienen una forma tal que así:

Dan: “Creo que deberíamos probar esto.”
<5 segundos después>
Julie: “No estoy segura de que vaya a funcionar.”
<5 segundos después>
Tom: “A lo mejor esto es otra opción.”
<50 comentarios más de amontonan en unos cinco minutos>

Sé esto porque también soy culpable de añadir comentarios a esa pila.😬

No es sorprendente que pase esto. Este tipo de tiroteo rápido de un lado a otro sienta bien. Parece que estemos haciendo un montón de cosas y teniendo una conversación muy rica. El problema es que en realidad no lo estamos. En este tipo de intercambios, nadie está escuchando. Todo el mundo está tan ansioso de dar su opinión que están demasiado ocupados escribiendo sin leer. Estamos manteniendo un diálogo para besugos, más que hablar entre nosotros.

Así que os propongo tres consejos para mejorar ese tipo de conversaciones – cosas que intento recordarme hacer cada día.

Lee

Y cuando digo lee, quiero decir lee. No me refiero a leer en diagonal, ni a “captar el meollo”. Lee de verdad lo que otra persona escribió y trata de comprenderlo. Y si no lo comprendes, haz preguntas en vez de dar una opinión.

Espera

Esto será difícil por que va en contra de nuestra costumbre – todo de inmediato.

Pero te imploro que lo intentes. Lee un comentario y después sal un rato. Deja que tu cerebro procese en la trastienda y piensa realmente en ello. Vuelve una hora más tarde y contesta. Esto logra un puñado de cosas:

Te ayuda a formular un pensamiento completo en vez de una respuesta de un renglón fruto de la casualidad.

Establece un precedente positivo de respuesta lenta para los demás. Cuanta más gente aprenda a leer y responder reflexivamente, mejor le irá a tu equipo.

Tiene un efecto positivo en cascada de reducir el ruido. En particular le da a la gente que no lee comentarios 24 horas al día 7 días a la semana una ocasión de réplica sin inundarles de pensamientos a medio cocer.

Le da a la discusión una ocasión de resolverse por sí misma. Te sorprendería cuántas veces una discusión puede ir en una dirección positiva sin tu intervención.

¡Te permite enfocarte en otros aspectos más importantes del trabajo!

Cambia de herramientas

Si todo lo demás falla y el hilo de comentarios sigue girando descontrolado, estás usando la herramienta equivocada. Has tomado algo lento de por sí y lo estás usando demasiado rápido. Si eso pasa, cambia de herramientas. Si estás en un hilo de mensajes, múdate a u n chat. Si después de 10 minutos el chat se desmorona, elévalo a un Hangout o un Skype.

Conclusión – Es importante reconocer la velocidad de tu conversación y adoptar la herramienta adecuada para ella.

Eso es todo. Tres cosas simples: leer, esperar y (si es necesario) cambiar de herramientas. Seguir esos consejos resultará en un lugar de trabajo más tranquilo y agradable en 2017. 😀

Vueling y los refugiados

Hace poco me ha tocado pasar un mini calvario por las decisiones logísticas y operativas de vueling. No voy a entrar otra vez, aunque me apetece, en el lugar común de ponerlos a parir.

Es una lata esperar durante horas en un aeropuerto, tener la esperanza de que tu avión aterrizará a tiempo para el siguiente transbordo que te llevará de vuelta a casa junto a tu familia, que te lleven en un autobús a toda velocidad a un hotel a 50 km del aeropuerto para avisarte a las 23h30 de que a las 4h00 te volverán a llamar para que te montes en otro autobús que te llevará al aeropuerto donde nuevamente esperarás ese avión, al día siguiente, con los ojos pegados, que deseas te deposite al fin en casa. 

No me voy a quejar por eso, aunque me haya dado el gusto de volver a contarlo otra vez con algunos pelos y pocas señales. Y no me quejo porque al menos tengo una casa donde volver, he dormido bajo techo, me han dado de comer (si los bocadillos de una franquicia del aeropuerto pueden considerarse comida) y he desayunado copiosamente cuando lo que pedía el cuerpo era dormir a pierna suelta. 

No me quejo, de hecho soy un privilegiado si me comparo con toda la gente que huye de la miseria o la guerra de su país para que, después de jugarse la vida intentando cruzar el negro ponto del mar, la tiren en esos limbos entre dos fragmentos que tan cristalinamente prefiguraba el autor de Tiempos Líquidos.

¿Es esto la internet de las cosas?

Anoche vi un anuncio en la tele que me sorprendió. No sólo han introducido un consumo de energía adicional donde no hacía falta (con los cepillos de dientes eléctricos), ahora tienen Bluetooth y miden y transmiten a una app de tu móvil si te has cepillado bien esta vez, tus hábitos de cepillado y las estadísticas de si aprietas demasiado, si te cepillas la lengua y si se te olvida cepillarte.

Espero que no se nos ponga el diente azul si los usamos, jaja.