Objetivos y sistemas, por Thomas Oppong

Hoy traduzco este artículo de Thomas Oppong, fundador de @Alltopstartups, curator en postanly.com, columnista en Inc, y con artículos en HuffPost, Business Insider, Quartz, CNBC, Entrepreneur y NY Observer.

Configurar un gran sistema puede ayudarte a conseguir casi cualquier cosa

Todo el mundo tiene un conjunto de objetivos pero es el compromiso con un sistema lo que marca la diferencia Los sistemas son el cimiento de un trabajo grande y profundo.

Los sistemas te dan la libertad de hacer tu mejor trabajo cada día sin cometer los mismos errores una y otra vez.

 

En “Cómo fracasar en prácticamente todo y aún así seguir ganando“, el autor (y dibujante de Dilbert) Scott Adams explica: “Una meta es un objetivo específico que consigues o no en algún momento del futuro. Un sistema es algo que haces con regularidad y que cumple tus expectativas de felicidad a largo plazo. Si haces algo cada día, es un sistema. Si estás esperando conseguirlo algún día en el futuro, es una meta.”

Cultivar el sistema correcto puede marcar una diferencia radical en tu vida productiva. Usar sistemas puede facilitarte la vida.

Un sistema te provee de un sistema de referencia interno y te equipa con el poder del hábito.

James Clear dice “Cuando te enfocas en la práctica en lugar de en el rendimiento, puedes disfrutar del momento presente y mejorar al mismo tiempo”. He aquí la diferencia entre las metas y los sistemas, según Clear.

Si eres un entrenador, tu meta es ganar un campeonato. Tu sistema es lo que tu equipo hace y practica cada día.

Si eres un escritor, tu meta es escribir un libro. Tu sistema es el programa de escritura que sigues cada semana.

Si eres un corredor, tu meta es correr una maratón. Tu sistema es tu programa de entrenamientos para el mes.

Si eres un emprendedor, tu meta es construir un negocio de un millón de dólares. Tu sistema es tu proceso de ventas y marketing.

Nunca tendrás un éxito completo hasta que tengas un sistema de trabajo que oriente tus actos y te ayude a lograr tus metas.

Un sistema hace tu objetivo real. Es concreto. Te pone en marcha. Te ayuda a centrarte en ganancias a largo plazo, en lugar de en victorias a corto plazo.

Escribir un libro en 6 meses es una meta excelente, pero necesitas estructura/un sistema que haga más fácil lograr esa meta.

Muchos escritores se comprometen a unos pocos cientos de palabras al día. Se amoldan a un programa que les funciona. Un sistema hace que sea más fácil dar el próximo paso hacia la meta. Cuando te implicas con un sistema, es mucho más probable que te mantengas en él. Los sistemas tratan más del proceso a largo plazo que del resultado a corto plazo.

Una estructura en tu vida y algunas rutinas que te ayuden cada día y te mantengan en la pista es mejor que un sólo disparo en dejar algo hecho.

Si tienes la intención de estar en mejor forma, construir un negocio exitoso, o escribir un best-seller, los sistemas te acercarán más a esa meta que un logro radical de una sola vez a conseguir tu objetivo más importante.

Joe Frazier dijo una vez: “Los campeones no se hacen en el ring, sólo se les reconoce allí”.

Cualquiera que se ha marcado y ha logrado una meta comprende la importancia de un sistema. Los procesos, las rutinas y los hábitos que apoyan la consecución de un objetivo.

Los sistemas como hábitos

Empieza cualquier cosa con una finalidad clara y céntrate en el sistema para conseguirlo.

Los sistemas efectivos para lograr metas comienzan con claridad acerca de tus fines. El esfuerzo sin propósito es esfuerzo desperdiciado.

Mucha gente tiene distintos sistemas de éxito que guían su forma de trabajar y las acciones a tomar en cada momento para lograr su mayor propósito.

Si tu actual sistema de trabajo no funciona o no da los resultados deseados que esperas, haz cambios, crea un nuevo sistema y da pasos cada día para seguirlo al pie de la letra.

Al pasar un poco de tiempo imaginando qué funcionará mejor para ti y tus hábitos, te puedes colocar en una estupenda posición para salirte de tu cabeza y dejar las cosas hechas.

Reservar una hora cada día para algo que quieres lograr a todas costa puede ser un magnífico sistema que puede ayudarte a conseguir tu gran meta.

Oliver Burkeman de Guardian dice: “…concentrarse en un sistema quiere decir concentrarse en lo que puedes controlar (tus actos) en vez de en lo que no (el eternamente impredecible mundo exterior). Sigue trabajando en tu sistema y maximizarás las posibilidades de que el éxito se encuentre contigo”.

Puedes empezar a construir sistemas con un hábito cada vez. Concéntrate en el progreso incremental y la consistencia para establecer las bases que permitirán que las cosas queden hechas.

Una rutina diaria o semanal, una aplicación constante de hábitos incluso pequeños, transformarán tu vida con más efectividad que perseguir un objetivo abrumadoramente grande sin una rutina constante para conseguirlo.

 

Usa la narrativa para explicar el propósito de tu empresa

Eso dice John Coleman en este artículo de la Harvard Business Review. A veces hago eso de traducir artículos. Creo que ahora merece la pena el rato.

Se ven muchos tweets sobre el stroytelling, y a mí me llamaba bastante la atención el asunto desde mi ignorancia, ya que tenía en mente el dicho de “no me cuentes historias”. Supongo que en mi cultura los cuentos se utilizan para engañar más que para inspirar. Pero eso ya no nos vale.

Si seguimos con la mentalidad de ordeno-y-mando, a medida que crecen los retos del entorno y el tamaño de las organizaciones que queremos usar para enfrentarnos a ellos, es imposible que controlemos cada paso que da cada uno de los miembros del equipo.

Hace falta que los individuos tengan autonomía, y la manera de inspirar y compartir metas es compartir valores, visión. La visión, el propósito y los valores pueden construirse de una manera muy inspiradora  con historias. Pero una historia inventada no nos sirve, el gesto sonriente se convertirá en mueca forzada si detrás no hay una experiencia que podamos compartir.

De eso trata el artículo, de contar tu historia, de unir tu historia a nuestra historia y de reclutar ahora nuevos luchadores por tu causa.

Y no me enrollo más:

Usa la narrativa para explicar el propósito de tu organización

La idea de “propósito” ha barrido el mundo empresarial.

Animadas por evangelistas como Simon Sinek, un miríada de firmas como Nike, Adidas, Pepsi, y Coca-Cola están dedicando tiempo y atención reales a explicar por qué actúan. La idea de propósito era el centro de un libro del que soy (John Coleman) co-autor.

Pero activar el propósito es imposible sin la narrativa (storytelling), tanto en los niveles corporativo como individual. Como  he escrito antes, mientras que el propósito es esencial para una fuerte cultura de empresa, a menudo se activa y se refuerza a través de la narrativa. Los individuos deben aprender a conectar sus intereses con el propósito de la organización y a a articular su historia a otros.

Esto es difícil para la mayoría de los líderes del mundo de los negocios. Los grandes líderes suelen ser modestos y reticentes a hablar de sí mismos. Este impulso es admirable, pero se queda corto en lo que se necesita para inspirar a la gente a unirse al propósito de una organización. Y mucha gente del mundo de los negocios se siente más cómoda con gráficos de cascadas y de pérdidas y ganancias que contando sus propias historias. Sólo la narrativa puede hacer eso. La narrativa es una habilidad que los líderes pueden (y deberían) adquirir.

Aprendí esa lección, de la forma más aguda, de Marshall Ganz, que enseña lo que él llama “narrativa pública” en la Escuela de Gobierno de Kennedy en Harvard. Ganz proclama que para que la gente sea capaz de inspirar a otros con la misión de su organización o su causa, debe en primer lugar conectar esa misión con sus propias motivaciones, y entonces unirlo por medio de una historia con la gente a la que esperan persuadir. Ganz ha desarrollado un sencillo esquema para los que esperan desarrollar un enfoque narrativo de sus organizaciones guiadas por un propósito: “Uno mismo, Nosotros, Ahora”.

Para crear una narrativa pública para tu propia organización, empieza por “ti mismo”. Esta es quizás la parte más difícil para muchos del mundo de los negocios, porque implica enfocarse en acontecimientos reales de la propia vida y explicar cómo esos incidentes establecieron los valores que posteriormente enlazarán con los valores de la organización.

Un ejemplo excelente de esto es el discurso de Steve Jobs a los graduados de Stanford en 2005. El discurso era principalmente una profunda reflexión personal sobre la propia historia personal de Jobs – sus orígenes de clase trabajadora, su abandono de la universidad. Puede que de forma más importante, de todos modos, hablase de cómo su amor por la caligrafía le imbuyó de un amor por el diseño que más tarde guiaría su trabajo en Apple, y de cómo su diagnóstico de cáncer le reforzó en un profundo deseo de vivir apasionada y auténticamente – como si cada día fuese el último. Es una hermosa forma de contar historias, y te permite atisbar cómo era Jobs, lo que valoraba, y cómo eso guiaría su trabajo posterior en Apple y en cualquier otro sitio. Lo que es motivador del discurso es que parece auténtico y crudo. Una buena historia sobre uno mismo tiene que ser una historia real sobre un mismo. Encontrar esa historia puede requerir que el/la líder reflexione profundamente sobre su pasado y sus motivaciones, y que los comunique honestamente – incluso esas partes que son embarazosas o imperfectas.

El siguiente paso, “nosotros”, intenta conectar esos valores con valores más amplios de la audiencia – los clientes o empleados, por ejemplo. En este paso, tejes tu propia narrativa personal en las narrativas de los demás a través de valores compartidos, experiencias, esperanzas y aspiraciones. Al hacer eso creas una narrativa común para el grupo u organización. En literatura, un buen ejemplo de esto (uno que Ganz a menudo destaca en sus clases) es el discurso del día de San Crispín de la obra Enrique V de William Shakespeare.  En ella, el rey Enrique, intentando motivar al ejército inglés desmoralizado por su falta de fuerza, llama a sus tropas a ser una “banda de hermanos” luchando valientemente juntos por sus compañeros, por sus país y por los valores que comparten.

Mientras que está a millas de distancia del campo de batalla de Agincourt, las abejas de Burt son un buen ejemplo de cómo un negocio ha aplicado esta técnica. Muestran la historia de su fundador, Burt Shavitz, en su página web, y usan una sección aparte para documentar cómo la historia de Burt y su pareja Roxanne se convirtió en “nuestra historia”, la historia de la empresa y sus clientes. Antes de su muerte, el propio Burt era un portavoz de la empresa durante años más allá de su implicación en las operaciones de la empresa. Una buena “historia nuestra” establece una comunidad, sus valores y cómo se originaron.

Finalmente, el cierre es lo que Ganz llama el “ahora” – una urgente llamada a la acción para aquellos que desean compartir el propósito de una compañía o una organización. Hablemos del Hospital de Investigación Infantil St.Jude’s. El propósito de la organización es “Encontrar curas. Salvar niños” y su página está llena de historias de los niños a los que atienden. Su llamada a la acción – a menudo, simplemente hacer un donativo- es simple, directa y motivante en sus vídeos y materiales.

De manera similar, Kickstarter tiene una forma impactante de pedir a la gente que se una a su equipo. Su narrativa empieza con su fundador contando la historia de la compañía (El “sí mismo”). Su página incluye fotos y breves descripciones de todos y cada uno de los empleados de la compañía (el “nosotros”). Finalmente, la narrativa culmina su llamada a la acción “ahora” con una página de carreras profesionales preguntando: “¿Te encanta Kickstarter? Encajarás perfectamente”. Estas historias son lo más potente cuando son individualmente auténticas, construyen una narrativa colectiva y valores y entonces cierran el trato pidiendo a la persona que lee, mira o escucha que se se una.

La narrativa puede ser oscura y extraña para muchos profesionales, en particular si estás compartiendo experiencias personales. Aunque la motivación para esta narrativa no es el enaltecimiento de uno mismo, sino crear un propósito y una cultura que otros puedan compartir. El propósito es lo que construye la verdadera pasión, la motivación y la adopción por los grupos de interés de cualquier organización. Y puede ser articulada por líderes que hayan aprendido a contar sus historias y las de las organizaciones, personas y causas por las que trabajan.

colemanjohn

John Coleman (fuente: johnwilliamcoleman.com)

John Coleman is coautor del libro Passion & Purpose: Stories from the Best and Brightest Young Business Leaders. Su Twitter es @johnwcoleman.

 

Pon la acción esperada en el asunto del email

Jeroen se hace eco de este artículo de Daniel Grifol, donde nos recomienda una idea sencillísima de poner en practica y con una gran potencia.

Si el asunto de tu correo enuncia (verbo + complemento directo) lo que esperas que haga el destinatario, le será más fácil procesarlo y aumentas la probabilidad de que lo haga enseguida. Y lo que es todavía mejor, es probable que te imite y que esa técnica acabe contagiando a los que te envían mensajes a tí.

Y si en el cuerpo del mensaje no pasas de tres frases, como homominimus, mejor aún.