Aprovecha lo que te falta para impulsarte

Últimamente estoy viajando bastante por motivos de trabajo. Estoy lejos de casa, de la seguridad que me da compartir tiempo con mi familia y de la referencia constante de mi mujer y mis hijas. También tengo lejos mi cama, mi sofá, mi cocina con su bendita cafetera a presión, mi conexión wifi, mi servidor de medios, mi supermercado y mi bar de la esquina, y el bar del centro donde me consuela estética y gastronómicamente de las dificultades de una vida de esfuerzos y sacrificio, el puro chup-chup. ¿Dónde te encontraré cuando me vaya de Huelva? A lo mejor fundo mi restaurante en mi casa y por fin empiezo a cocinar en vez de sólo deglutir.

También me faltará el equipazo con el que tuve la suerte de trabajar allí, la paciencia de Isabel con mi impredecibilidad (¿o es imbecilidad?), la de Joaquín con mis bromas, de Damián, Fernando y Diego con mis prisas, de Juanlu con mis cambios de idea, de Alfonso con mi imprecisión, de Marcos, Mati, Marcelino, Guadalupe y Javier con mi caos. Os echaré a todos de menos, aunque no ponga vuestro nombre de pila en esta necesariamente incompleta lista desagradecida y desmemoriada.

Me faltan mis libros de referencia, mis armarios llenos de papeles, mi escáner, la corriente eléctrica y la cobertura de datos y voz. No sé muy bien quién es mi jefe, de modo que tengo por lo menos 5 ó 6, o yo soy y he sido siempre mi jefe. Quién sabe. El caso es que con todo eso que no tengo, me doy de bruces con lo que sí que tengo. Y eso me puede impulsar hasta niveles insospechados.

¿Por qué triunfaron así los Ramones con su máxima velocidad y máximo volumen, Brian Eno pasando el canon de Pachelbel más lento cuanto más graves eran las frecuencias y José Saramago cuando hizo varios libros sin un solo punto, separándolo todo con comas? Por que detrás de toda la hojarasca está la esencia de tu poder, tu magia como dice Axe para vender más desodorantes (aunque a lo mejor tu magia son tus feromonas, cuidado). ¿No tengo conexión ni correo? Tengo cientos de artículos, informes y libros pendientes de leer desde hace meses, esperando su turno en una cola infinita de correos que se refieren entre sí y que muchas veces no mueven nada hacia adelante, sólo en círculos.

¿No tengo ordenador? Tengo un papel y un lápiz, puedo dibujar, escribir e imaginar un mundo nuevo por entero. ¿No tengo lápiz? Puedo doblar el papel y hacer un prototipo de lo que sea que me ronda en la cabeza. ¿No tengo batería en el móvil y quiero salir a correr con música? Pues salgo a correr oyendo las olas de Benidorm, y aprenderé sus calles aunque tenga miedo de perderme en la madrugada.

Me repito como una ristra de ajos, pero menos es más. Cada vez está más claro que hay que despejar para encontrar las ideas principales. Eso es lo más importante que tengo que hacer esta semana. Nada de andarse por las ramas. Con cortesía y todo eso que no quita la valentía, pero al grano, que la vida es corta como para andar dando vueltas.

Sé que este es otro de tantos lugares comunes de mi mísero y egótico blog, pero lo cierto es que la necesidad aguza el ingenio y a menudo lo que te falta para conseguir lo que persigues es precisamente lo que te permitirá alcanzarlo. Cuántos cayeron en la indecisión, incapaces de elegir por tener demasiadas posibilidades. Deja de mirar lo que no tienes y usa el trampolín de lo que tienes a tu alcance.

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