El email del trabajo nos está convirtiendo en ‘una generación de idiotas’. Hora de desconectar

En este artículo de The Guardian (Work email is making us a ‘generation of idiots’. Time to switch off ), sir Cary Cooper nos pone sobre aviso del desequilibrio entre nuestra vida personal y laboral (los que tienen trabajo y los que tienen familia, a otros muchos por desgracia les gustaría tener esta clase de problemas). Lo traduzco sin más aquí a continuación:

Imagen de The Grossman Group. Leader communicator blog

Acceder al email del trabajo durante la velada o en vacaciones puede ejercer un impacto negativo enorme sobre la calidad de vida.

Los medios sociales perjudicando nuestro equilibrio entre vida laboral y profesional – Ese fue el asunto de la conferencia que impartí a la Sociedad Británica de Psicología en Liverpool hace unas pocas semanas.  Mi tema era “Capital mental y bienestar en el trabajo“: la necesidad de las personas de tener control o autonomía en el trabajo, ser gestionados por medio de reconocimiento y premios más que por búsqueda de fallos, tener cargas de trabajo manejables y plazos alcanzables y, sobre todo, tener algo de equilibrio en sus vidas.

Destaqué la investigación que mostraba que trabajar de forma habitual largas horas estaba teniendo un efecto perjudicial en la salud de los trabajadores, en su vida familiar y en su productividad. Mencioné que el equilibrio vida-trabajo de la mayoría de la gente estaba empeorando por los e-mails, por la interminable sobrecarga electrónica que muchos de nosotros experimentamos día sí, día también. Los smartphones y los tablets significan que la gente que accede a su correo electrónico durante la velada y en vacaciones – cuando las familias deberían estar pasando tiempo juntos sin interferencias del trabajo – está perjudicando potencialmente su salud y su productividad. Y a pesar de que mis comentarios sobre los e-mails representaban sólo unos minutos de mi presentación de una hora de duración, la audiencia la tomó de manera abrumadora  con el asunto, y lo mismo hizo la prensa. Los e-mails y los medios sociales han cumplido una importante misión en el trabajo, y han actuado como facilitadores en las comunicaciones y relaciones virtuales del trabajo. Los inconvenientes, de todos modos, no superan a los beneficios, y estos incluyen: cargas de trabajo imposibles de manejar (Cuando se enfrentan a una bandeja de entrada de correo excesiva), la pérdida de relaciones cara a cara con los colegas, y el mal uso de los emails para evitar tener discusiones cara a cara acerca de problemas relacionados con el trabajo. Como Einstein escribió una vez: “Temo el día en que la tecnología sobrepase a la interacción humana; el mundo tendrá entonces una generación de idiotas” (hay dudas sobre su autoría de esta cita).

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Las consecuencias adversas se extienden más allá del lugar de trabajo y llegan a los hogares de los empleados, dado que las tecnologías de comunicaciones animan a la gente a acceder a su trabajo incluso durante las horas vespertinas y en vacaciones. Esto puede tener un enorme impacto sobre la calidad de vida. ¿Cuántas veces hemos visto familias que salen a cenar donde los padres (y los niños) están mirando mensajes de texto o correos en sus móviles en vez de escucharse unos a otros? ¿Cuántas veces vuelven los padres trabajadores a casa para acceder a sus correos en los móviles durante la cena o cuando los miembros de la familia están pasando tiempo juntos? ¿Puede esta falta de comunicación en la familia crear problemas que tienen una vertiente negativa en el lugar de trabajo?

Que no se me malinterprete, no estoy defendiendo deshacerse de los correos o los mensajes. Sólo sugiero que debemos empezar a gestionar esta tecnología, en lugar de dejar que nos gestione a nosotros. Los empleadores deberían animar a sus empleados, como algunos ya están haciendo, a evitar acceder a los emails durante la noche o en vacaciones, a menos que sea absolutamente imprescindible. Deberían proporcionar directrices a los empleados sobre cómo minimizar la sobrecarga sobre los demás (por ejemplo, poner en CC sólo si los demás están directamente implicados en el asunto); evitar enviar correos a compañeros del mismo edificio – animando por lo tanto a las interacciones de tú a tú, y asegurándose de que cualquiera que está enviando un correo debería hacerle saber al receptor cómo de importante es su respuesta y para cuando se requiere.

Algunas firmas – cuyos empleados hacen caso omiso y siguen sobrecargándose a sí mismos y a los demás – están cerrando sus servidores por la noche. No es que yo preconice esto, pero se debe lanzar un mensaje potente si queremos que nuestros negocios sean más sanos y más productivos. Como escribió el reformista social John Ruskin en 1851: “Para que la gente pueda ser feliz en su trabajo se necesitan estas tres cosas: deben ser aptos para realizarlo, no deben trabajar en exceso y les debe producir una sensación de éxito.”

 

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