La felicidad paradójica, de Gilles Lipovetsky

Este libro me lo ha elegido María, en nuestro asalto anual a la estantería de Anagrama en Metáfora.

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Me embarco en él junto a las olas verdeazuladas de Roquetas, la barba creciendo y los fantasmas del email aullando cada vez más débilmente…

Gilles Lipovetsky es un filósofo y sociólogo francés más conocido por su ensayo ‘La edad del vacío’ de 1983. En Anagrama se puede encontrar un buen lote de títulos de este autor.

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En ‘La felicidad paradójica’, el laureado doctor profundiza en sus temas y visión de la actualidad, en un ensayo de sociología divulgativa. Describe las tendencias y aspectos distintivos de lo que llama una fase III de la sociedad de consumo, la era del Narciso apático, del hiperconsumo, del individualismo, de la democratización del lujo y la creciente exigencia de confort, sin el cual es cada vez más fácil hacernos infelices.

En su exposición, al elegir datos y ejemplos, me parece muy centrado en Francia y su ombligo. Tiene una forma penosa, literal, de presentar las estadísticas. Le vendrían bien unas infografías, o como mínimo un par de histogramas y tartas. Será el momento vacacional en que lo he abordado, a la espera de entretenimiento o ficción, será que ando poco sesudo, será la traducción, pero ha sido un pequeño plomo superar algunas cuestas de este libro, lleno de sutilezas, de superlativos (de hiperlativos?) y de circunloquios. A ratos parece que le dé miedo que le lean dentro de 10 años y pillen a sus predicciones en falta, así que por si acaso parece decir una cosa y su contraria.

He empezado por lo menos bueno… Me he sentido muy identificado con su visión de las redes:

En contra de una afirmación que se repite, la sociedad de hiperconsumo no equivale al cocooning ni al “confinamiento interactivo generalizado”. El equipamiento audiovisual de los hogares no ha eliminado en absoluto la necesidad de estar en contacto con el “mundo” y reunirse con las amistades […] Evitemos el cliché de la decadencia de la vida social: en este momento no hay ningún peligro real para la sociabilidad, pues en lo que se refiere al crecimiento de lo virtual y de los medios, es más probable que acentúe la importancia experimental de los contactos directos que que la devalúe.

También me encaja muy bien su interpretación del efecto de los nuevos modelos competitivos en la vida laboral de los individuos:

[…] los discursos de los directivos privilegian los esquemas centrados en los potenciales del individuo. Tras la concepción mecanicista o impersonal del productivismo vienen los himnos a la autonomía y la iniciativa, a la flexibilidad y la creatividad. Todos y cada uno son invitados a evaluar y perfeccionar sus competencias, pero también a invertir su propia persona, a empeñarse en un progreso continuo, a participar, a implicarse. La exhortación a enriquecer las aptitudes personales se dirige a todos los niveles de la empresa: afecta incluso a los directivos, y el entrenamiento intensivo debe permitir la mejora de la capacidad de escuchar y reflexionar, la solución de problemas, la aptitud para juzgar y decidir. La época que santificaba la organización “científica” del trabajo o las plusmarcas que establecían los trabajadores comunistas ha quedado atrás. No hay que optimizar el savoir-faire, sino también el “saber ser”, los sentimientos, todos los componentes de la personalidad individual. Con la organización hipermoderna, la eficacia ha abandonado su momento taylorista, tecnocrático, objetivista, ya que los potenciales del individuo se han vuelto factores de triunfo.

Me ha gustado su asociación y refutación de cada aspecto de la sociedad con un dios griego o casi. Narciso, Dionisos, Penia, Némesis y Superman(?) ayudan a captar el punto de vista.

He hecho un mind map del índice que me ayudó a leerlo con más visión de conjunto

La felicidad paradójica

El estilo expositivo del libro me ha recordado a las 7 teorías de la sociedad, de Tom Campbell. A lo mejor es algo que pertenece a la profesión de sociólogo. Parece un método inductivo basado en extrapolar anécdotas como hechos generales, en leer y citar libros para ver en qué disientes con ellos. Sería la dialéctica clásica de tesis-antítesis-síntesis, pero con cierta fullería, el autor parece traer la síntesis hecha de antemano.

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